Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecer nuestros servicios y recoger datos estadísticos. Continuar navegando implica su aceptación. Más información Aceptar

20-10-2016

Por qué se produce el efecto acordeón

¿Cuántas veces ocurre que, circulando por la carretera, de repente nos encontramos un atasco que al cabo de un rato se normaliza, sin que alcancemos a saber por qué se había producido? Cuando se congestiona el tráfico sin que haya un exceso de vehículos en la carretera, es cuando puede producirse el llamado efecto acordeón, que se define como la relación entre un vehículo que reduce su velocidad y los que le siguen.

¿A qué se debe el efecto acordeón? Las causas pueden ser varias, como la existencia de un peaje, una incorporación a destiempo, al efecto mirón (mirar hacia un lado de la carretera por la presencia de vehículos accidentados), un cambio de carril mal realizado, un frenazo por la presencia de un radar… Es decir, el efecto acordeón se debe a la reacción tardía del conductor, la cual lleva a la reacción exagerada sobre los mandos, o lo que es lo mismo: el frenazo.


El efecto acordeón es peligroso porque plantea un problema de base: que el conductor no dispone de demasiados elementos que le permitan analizar y detectar que más adelante se está produciendo una retención fantasma. Por eso es inevitable frenar de golpe al encontrarse con ella.

¿Cómo evitar el efecto acordeón?

  • Poner toda tu atención en la carretera, para así poder observar la situación desde la máxima distancia y así poder reaccionar también con la mayor antelación.
  • Para lograr esa antelación y para la fluidez del tráfico, hay que respetar la distancia de seguridad con el resto de vehículos. De esta forma, podrías aminorar la velocidad sin frenazos.
  • La homogeneidad de la velocidad. A pesar de tu solo puedes controlar la tuya, lo ideal es que la velocidad sea homogénea entre todos los vehículos, para que la circulación sea lo más fluida posible.
  • Es útil recordar que existen vehículos lentos y voluminosos que, para poder adelantarlos, te aconsejamos que estudies con antelación la maniobra para que transcurra con la máxima seguridad y fluidez. Y, si no vas adelantar, recuerda mantener la distancia de seguridad.
Por último, hay que ser consciente de tu conducción, es decir, cómo la perciben los demás conductores. Por ejemplo, si vas dándole toques al pedal de freno a cada momento, estás dando señales de alarma a los conductores que te siguen. O, si a lo lejos identificas un problema y dejas de acelerar para que el vehículo vaya perdiendo velocidad suavemente, es recomendable que también toques el freno para enviar el mensaje de alerta y así quien te siga pueda adaptar la velocidad sin brusquedades.

Si entre todos tenemos presentes estas recomendaciones, quizás nos podremos ahorrar más de una retención, especialmente de estas que salen de la nada.