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09-10-2018

Los coches de hidrógeno

Es curioso que en más de una ocasión se haya definido al coche de hidrógeno o de pila de combustible como el futuro de la movilidad pero, en cambio, se habla muy poco de él. Mientras tanto, la electrificación de los coches sigue su curso, a pesar de que la autonomía, la dependencia de la red de suministro  o los problemas industriales y económicos que suponen las baterías de gran capacidad frenan su implantación masiva a corto plazo.

Profundicemos un poco más sobre los coches de hidrógeno. Éstos producen su propia electricidad, gracias a la reacción resultante entre el oxígeno atmosférico y el hidrógeno, que libera agua al exterior en forma de vapor. A bajas velocidades, el coche se mueve obteniendo la energía solo de la batería, pero, en carretera, la pila de combustible aportará mayor potencia a los motores, al tiempo que irá recargando la batería que también aprovechará la electricidad generada en las frenadas.

Los vehículos basados en pilas de combustible combinan la autonomía de los coches convencionales con los beneficios recreativos y ambientales de la conducción de un vehículo eléctrico, con una autonomía que puede alcanzar los 600 km. Parece por tanto que esta generación de potencia es limpia y altamente eficiente. No obstante, pocas marcas, especialmente del mercado japonés, como Toyota o Honda han presentado recientemente sus modelos.

Esto es así porque a día de hoy no son viables comercialmente. Sus principales inconvenientes son que:

  • El hidrógeno no existe en estado puro, sino que hay que obtenerlo y su proceso supone un alto impacto medioambiental.
  • El almacenaje de hidrógeno necesita mucho espacio, concretamente, tres veces más del utilizado para la gasolina o el gasóleo. Por tanto, disminuye la habitabilidad del coche.
  • A pesar de que el tiempo de recarga respecto a un coche eléctrico es muy superior, alrededor de los cinco minutos, y fácil, ya que es prácticamente es idéntica al repostaje de combustibles tradicionales, no hay prácticamente infraestructura de distribución de hidrógeno.
  • El coste de fabricación de un coche de hidrógeno es considerablemente más elevado que el de un automóvil convencional. 
A pesar de que los coches de hidrógeno no están desarrollándose a la misma velocidad que otras alternativas, su aportación a la movilidad de bajas emisiones es evidente, ya que no emite ninguna sustancia nociva durante su funcionamiento. Además es fácil de repostar y rápido.