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07-04-2021

Cómo reciclar tu viejo coche

La consciencia ambiental es cada vez más amplia en nuestra sociedad. Poco a poco, se van incorporando rutinas que ayudan a preservar el medio ambiente y el sector automovilístico no es menos, especialmente porque es uno de los que crea un mayor impacto. Conscientes de ello, los fabricantes de vehículos han dedicado cada vez más sus esfuerzos en convertir la movilidad en algo 100% limpio, sin tener que renunciar a disfrutar del placer de conducir. ¿Cómo? A través del reciclaje.

El reciclaje es un proceso esencial a la hora de reducir nuestra huella ecológica. De la misma forma que se puede reciclar el cartón o el plástico, también puede aplicarse este proceso en las diferentes partes de un vehículo cuando llega al final de su vida útil. La reutilización de productos conlleva una reducción del uso de la energía necesaria para la elaboración de nuevas materias, por tanto, a menor consumo, menos CO2 y menos contribución al efecto invernadero.

Si crees que ha llegado el momento de comprarte un coche nuevo y te gustaría darle a tu vehículo viejo la alternativa del reciclaje esto es lo que debes hacer.

Centro Autorizado de Tratamiento
Cuando vayas a deshacerte de tu vehículo viejo, deberás entregarlo a un Centro Autorizado de Tratamiento (CAT). Es como una nueva generación de desguaces que cumplen con todos los requisitos para dar un tratamiento medioambiental adecuado a los vehículos que ya no vayan a usarse.

Destrucción y fundición
Para poder sacar el mayor provecho de las piezas, desmontan el vehículo para seleccionar todos los componentes aprovechables, como por ejemplo los neumáticos, líquidos o cristales, y proseguir con el “aplastado” del resto. Este proceso consiste en hacer añicos el vehículo y posteriormente fundirlo para así conseguir nuevos metales como el acero, el aluminio o el cobre.

Descontaminación
El CAT tiene la función de descontaminar el vehículo y retirar todos aquellos componentes que pueden ser reutilizados en otros automóviles. El resto del vehículo que ha sido descontaminado será despedazado y separado para el aprovechar todas las fracciones que lo componen.

Durante los tratamientos de postfragmentación, se aplicarán en el vehículo diferentes procesos de segregación que conseguirán obtener por una parte los distintos metales no férricos (aluminio, cobre, etc.) que son enviados a plantas de siderurgia y, por otro, fracciones de materiales no metálicos que se reciclan o se valorizan energéticamente dependiendo de sus características.

 
Las piezas que puedan aprovecharse serán vendidas por los desguaces como material de segunda mano para que otros usuarios puedan reutilizarlas para sus vehículos. El resto de componentes que no pueda aprovecharse, será reconvertido. Estos son algunos ejemplos:

El caucho de los neumáticos será reutilizado para hacer pastillas de freno (a partir del polvo de caucho), césped artificial, suelas para zapatillas de deporte e incluso muebles. Además, la mezcla de la goma del neumático con el asfalto se convierte en el mejor material para mejorar el estado de las carreteras y mejorar sus propiedades: minimiza la contaminación acústica en un 40%, maximiza la resistencia a la rodadura y a los cambios de temperatura.

Los airbags pueden transformarse en trajes de neopreno, los aceites en combustible de uso industrial, en base para nuevos aceites, o en lubricantes… Aislantes y partes elásticas acostumbran a utilizarse en la construcción de casas, especialmente porque tienen la capacidad de reducir los ruidos. Los cristales sobrantes del vehículo pueden reutilizarse para hacer botellas y el acero extraído de los metales puede destinarse a la industria siderúrgica: es muy común el uso del aluminio para hacer lavadoras o el cobre para los cables de electricidad.

Teniendo en cuenta los beneficios de llevar tu vehículo viejo a un CAT, merece la pena, ¿no crees?