Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecer nuestros servicios y recoger datos estadísticos. Continuar navegando implica su aceptación. Más información Aceptar

25-10-2017

¿Cómo afecta el estrés al volante?

El estrés es un problema muy frecuente en la sociedad actual, que tiene consecuencias directas sobre nuestra salud. Y, en ocasiones, son las situaciones de tráfico las que propician que aparezca estrés en el conductor, como por ejemplo, los atascos. Pero, ¿sabes las repercusiones que tiene sobre la seguridad vial?

Las congestiones en el tráfico, los ruidos y la presión de tiempo son situaciones habituales en la carretera que facilitan las reacciones de estrés. En este caso, tu comportamiento puede ser más competitivo, agresivo u hostil; puedes reaccionar con impaciencia e impulsividad, lo que te llevará a aumentar la velocidad y a cometer graves errores en la toma de decisiones, además de disminuir tu capacidad de anticipación ante determinados escenarios. También es posible que actúes de forma más imprudente o incluso temeraria, lo que conlleva una menor percepción del riesgo y una mayor tolerancia al mismo, así como un menor respeto por la normas de circulación.

Incluso, si alguna situación exige que prestes atención a más elementos del tráfico de los que eres capaz de captar (muchos vehículos, semáforos, peatones, postes de publicidad, señalización horizontal y vertical, etc.), se puede producir el llamado estrés perceptivo, que te impedirá captar todos los estímulos, incluidos aquellos necesarios para una conducción segura.

Estas son las consecuencias que el estrés tiene en tu conducción, pero ¿y en tu vehículo? El estrés puede hacer que vayas más rápido, excediendo los límites de velocidad. Al realizar una conducción más agresiva, el conductor tiende a realizar más acelerones y frenazos, forzar más el cambio y revolucionar el motor del vehículo, sobre todo al circular por la ciudad. De modo que, el motor, el sistema de transmisión, los frenos y los neumáticos se deteriorarán antes de tiempo.

Así que, evita dejarte llevar por el estrés ya sea levantándote con más tiempo por la mañana para hacer frente a la hora punta más tranquilamente o bien circulando con música relajante. Lo que sea, pero recuerda que lo importante es que llegues a tu destino.