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07-07-2017

Mantén tu vehículo en buen estado

Adquirir o poseer un vehículo, ya sea un coche o una moto, supone una gran responsabilidad, sobre todo a nivel de mantenimiento, ya que el hecho de que un vehículo se encuentre o no en buen estado puede ser determinante para tu seguridad y la de los demás en la carretera. De hecho, puede llegar a reducir los accidentes entre un 5% y un 13%.

No se trata de revisar el vehículo justo antes de ir a pasar la ITV o llevarlo al taller cuando oigas algún ruido extraño o notes que falla algo de él. La revisión de determinadas partes mecánicas del vehículo requiere de una periodicidad, que en muchos casos se desconoce. Es por eso que vamos a darte algunas pinceladas para que puedas mantener tu vehículo en perfecto estado.

La revisión del taller
Debes tener la consciencia de llevar tu vehículo al taller periódicamente para hacerle una revisión completa al vehículo. La primera revisión tras la compra de un vehículo se hace al cabo de un tiempo o kilometraje recorrido, que varía en función de la marca y el modelo. Si bien en el caso de las motos la mayoría de fabricantes coinciden en que la primera revisión es a los 1.000 kilómetros, en el caso de los coches suele oscilar entre los 10.000 y los 15.000 kilómetros. Para mayor seguridad, compruébalo en las indicaciones del fabricante.

En esta revisión se realiza principalmente el primer cambio de aceite del motor, se sustituirá el filtro de aceite, y también se revisarán, y se cambiarán si es necesario, los filtros de aire, anti-polen y de combustible. Además se comprobará el estado de las bujías (en vehículos gasolina), el sistema de escape, las correas de servicio, pastillas y discos de freno, la presión y el estado de los neumáticos, así como del sistema de iluminación.

La segunda revisión suele ser entre los 30.000 y los 35.000 kilómetros y la tercer a partir de los 60.000, aunque, como hemos comentado dependen de cada fabricante. Y, normalmente, las siguientes revisiones periódicas se recomienda hacerlas cada 10.000 ó 15.000 kilómetros.

La ITV
Tanto coches como motos deben pasar su primera ITV pasados los 4 años de su matriculación. Después deberán hacerlo cada dos años y, pasados 10 años, los coches deberán pasar la inspección técnica cada año.

A grandes rasgos, en la ITV revisamos el conocido triángulo de seguridad, formado por los neumáticos, los frenos y la suspensión. Además también comprobamos el mecanismo de dirección, la carrocería, las luces y la señalización, la carrocería y acondicionamiento exterior,  acondicionamiento interior y las emisiones contaminantes. Si quieres más detalles, puedes consultar en los siguientes enlaces:

 ¿Y qué puedes hacer tú por el vehículo aparte de llevarlo periódicamente al taller y hacerle pasar la ITV cuando le toque?

  • Revisar la presión de los neumáticos de manera mensual o cada vez que vayas a realizar un viaje, así como su estado general. Con menos frecuencia, cada 6 meses aproximadamente, es recomendable que compruebes también el estado del la rueda de repuesto.
  • Asegurarte de que los cinturones funcionen correctamente cuando subes al coche.
  • Asegurarte que tienes líquido en el limpiaparabrisas, así como que las escobillas limpian correctamente.
  • Comprobar que las luces y que toda la señalización del vehículo no están fundidas y funcionan correctamente.
  • Controlar si es necesario rellenar de líquido refrigerante el radiador del vehículo.
Teniendo en cuenta todo esto, está en tus manos realizar un mantenimiento adecuado de tu vehículo. Al fin y al cabo, está en juego tu seguridad.