Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecer nuestros servicios y recoger datos estadísticos. Continuar navegando implica su aceptación. Más información Aceptar

27-04-2017

Consejos para pasar menos por el taller

Para alargar la vida útil del coche hay que cuidarlo, como ocurre con todo. Esto implica, por un lado, realizar un buen mantenimiento del coche, ya que preocuparse por el buen estado de los elementos que lo componen (neumáticos, frenos, limpiaparabrisas, iluminación…) nos puede salvar de un accidente de tráfico. Y, por el otro lado, deberías evitar determinadas costumbres a la hora de conducir que pueden ser perjudiciales para el coche. De lo contrario, tendrás que pasar por el taller y seguro que el mecánico no tendrá buenas noticias para ti.

Entonces, ¿qué malos hábitos debes intentar evitar para alargar la vida de tu coche y que no vaya al taller más a menudo de lo que te gustaría?  

Retrasar las revisiones
Todo coche tiene una guía de mantenimiento que es recomendable seguir para garantizar su buena “salud”. Se trata de sencillas revisiones en las que se comprueban el estado general del vehículo, se suele hacer el cambio de aceite, filtros y líquidos refrigerantes.

Seguir la revisión marcada por el fabricante del vehículo y llevar la ITV al día, son pequeñas inversiones que, además de garantizar la longevidad de tu coche, también garantizarán tu seguridad en la carretera.

Realizar una conducción agresiva o demasiado tranquila
El dicho “sin prisa pero sin pausa” ejemplifica a la perfección el tipo de conducción idónea para tu vehículo. Ya lo sabes, dando acelerones, consumes más combustible, el motor del coche se calienta en exceso, los neumáticos se consumen prematuramente… En definitiva, probablemente no ganarás tiempo pero sí aumentarás el número de averías que te harán pasar por el taller.

Conducir a paso de tortuga tampoco es beneficioso para tu coche. Sí, es recomendable conducir con marchas largas y a pocas revoluciones, puesto que es una de las bases de la conducción eficiente. Pero  no hacerlo de forma adecuada, puede dañar el coche, causando problemas en el catalizador, en el filtro de partículas, el cigüeñal… Así que haz memoria de cómo conducir cuidando a tu coche.

Abusar del embrague y apoyarse en la caja de cambios
Tal y como te hemos comentado en varias ocasiones, el embrague es uno de los elementos más delicados del coche, que, al funcionar por fricción, se desgasta cada vez que se pisa. Por eso no hay que apoyar el pie en él, solo cuando vayas a cambiar de marcha.

Igual de perjudicial para el coche es apoyarse en la palanca de cambios, ya que estás presionando los mecanismos internos que pueden generar problemas como holguras en sincronizadores, vibraciones, y que el engranaje de la marcha sea defectuoso. Recuerda que las averías relacionadas con estos dos elementos son de las más caras, por eso sigue nuestras indicaciones para evitar daños en la caja de cambios y el embrague.

Conducir con el coche en reserva
A pesar de que cuando salta la alarma de que vas en reserva puedes hacer algunos kilómetros más, a la bomba del combustible del coche no le gusta nada. Esta parte se encuentra sumergida en el tanque y tiene que haber suficiente combustible para garantizar su lubricación y enfriamiento.

Aparte de que la bomba puede quedar desprotegida conduciendo con el coche en reserva, debes saber que el fondo del depósito es donde se acumulan sedimentos e impurezas del propio combustible, difíciles de filtrar. Apurar el depósito de combustible puede causar problemas de gripado en el motor.

Teniendo en cuenta esto y que tarde o temprano vas a tener que rellenar el depósito, mejor hazlo antes de llegar a estos extremos.

Conducir con los neumáticos desgastados o con mala presión
Conduciendo con los neumáticos gastados o con una mala presión corres el riesgo de sufrir un accidente. Es cierto que cambiarlos supone un gasto, pero para garantizar al máximo su vida útil es importante comprobar su presión una vez al mes e ir revisando que el dibujo del neumático no sea inferior a la profundidad mínima o que no tenga ningún desgaste irregular.

Hasta aquí nuestras recomendaciones para que evites pasar por el taller más de lo habitual. Ah, y no olvides limpiar el coche por dentro y por fuera, ya que forma parte de su cuidado y mantenimiento.